la alteración de las condiciones climáticas, la expansión agrícola y demográfica y la aparición de las herramientas en metal modificaron las demandas de cobijo del hombre primitivo. la respuesta a los materiales, clima y condiciones locales provoca un mundo constructivo increíblemente diverso: agricultores neolíticos que – a partir de sus alojamientos circulares de tierra – desarrollaron las primeras construcciones rectangulares en madera; nómadas del desierto con sus tiendas de pelo de cabra transportables a lomos de camellos; el pueblo Dogón de Tombuctú cuyas ciudades de barro reflejan su visión del cosmos; las mansiones en madera americanas…

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